LA CUEVA DEL TORTERO

TOUS 22-1-2014

La Cueva del Tortero se encuentra en el término municipal de la población de Tous, a unos dos kilometros al NE de esta población y algo más de un Kilometro de la Cueva del Candil y ligeramente al SE de la misma.

Vista a la izquierda de la entrada a la cueva del Tortero y al fondo el Tallat roig, el Cavall Bernat, la Serra de les Agulles.

PLANO DE LA CUEVA




Su boca de acceso se encuentra a la mitad de la barrancada de las que posteriormente originan la Rambla de la Señora, próxima y al Sur del denominado Barranco del Tio Miguel de Castello.

Originalmente tenía una boca pequeña y una galería descendente que llegaba hasta la salas ricas en formaciones. Hasta no hace mucho tiempo, el vestíbulo de la entrada se utilizó para guardar ganado, pues este es de amplias proporciones. En el interior existen restos de bloque y material de la propia cueva, como resto de grandes estalactitas, que ampliaban y cerraban el vestíbulo con el objeto de contener este ganado.


En aquellos años, alguien pensó que las coladas y formaciones eran algún mineral valioso, tal vez mármol, y tras construir una camino especialmente para acceder a la cueva, abrió a barrenazo limpio una galería tamaño camión, de unos veinte metros de longitud.

Milagrosamente los trabajos se detuvieron frente a una gran cortina de formaciones, y la mayor parte de la cavidad se salvó. ¿Qué pasó?, tal vez cuando vendió su primer producto se encontró con que no valía tanto o a lo mejor no era rentable. O tal vez la Virgen de la Cueva Santa, patrona de los espeleólogos, escuchó alguna oración e hizo el apaño.


Tras atravesar la cortina de columnas, estalactitas y estalagmitas, accedemos a una serie de salas muy ricas en formaciones, descendiendo por unas coladas.

La Cueva consta desde la boca de la entrada con un Vestíbulo de 34 metros, un pequeño laberinto de 31 metro, una Recámara de 3 metros, el Salón principal de 26 metros, la Sala Honda de 9 metros, la Sala Gonrg de 3 metros con agua,y la Galería Honda de 36 metros. Total del intinerario de 141 metros.


Muchas formaciones están rotas, tal vez por las explosiones de los barrenos o por el incivismo del personal, pero pese a todo es una gozada. Las fotos lo muestran, así que tampoco hace falta comentar demasiado. 

Existen algunos gours con agua cristalina y un par de pequeñas salas anexas por la parte de la izquierda según se va descendiendo, sin nada más a señalar del interior puesto que se trata de una pequeña cavidad.


Bóveda o techos.-Del mismo penden abundantes estalactitas de 

bellas y variadas formas. Aparecen en gran número nacidas al amparo 

de aportes hídricos verificados a través de planos de diaclasación, entre las cuales se pueden señalar coladas, climáticas, mixtas y finalmente 

su derivación actual a macarrónicas o de caudal. 

Se señaian también importantes formas de despegue, originadas por 

aportes hídricos laterales y extrañas formas coalescentes, de superior 

a inferior y con irregular morfología.


Paredes.-Participan de las formas observadas en la bóveda o 

techos, tanto más cuanto éstas son de difícil separación de las ante- 

riores. Sobre las mismas se apoyan coladas, formas columnares, esta- 

lactita~, etc., todo basado en las grandes aportaciones hídricas verifi- 

cadas a través de los planos de estratificación, con coalescencias mor- 

fológicas entre las formaciones iniciadas a nivel de un plano de estrati- 

ficación y las originadas por los inferiores.


Pequeño laberinto.-Se accede al mismo por un pequeño orificio 

sito en el vestíbulo, aproximadamente a mitad de su recorrido, a la iz- 

quierda y entre algunas formaciones. Tiene marcado carácter descen- 

dente y forma una pequeña serie de estancias en seudo anárquica dis- 

posición. Muestra en sus paredes un avanzado proceso reconstructivo


Entre las columnas existe un hueco que nos da paso al resto de la cueva. que consta de una sala única, descendente y dividida en varios espacios por columnas. Esta sala se encuentra totalmente concrecionada, pero lamentablemente destrozada por labores de cantera y vandalismo.

LA CUEVA DEL TORTERO


QUIROPTEROS

En el transcurso de las diversas visitas realizadas a la Cueva del 

Tortero para la consecución de estas notas, se pudo comprobar la exis- 

tencia, en épocas invernales, de colonias de quirópteros. 

En la efectuada el 5 de abril de 1970 se capturaron varios ejemplares 

de éstos, siendo clasificados como murciélagos de herradura, es decir, de 

la famila de los rinolófidos, pertenecientes a la especie de los Rhinolophus 

euryale. Tres ejemplares remitidos al doctor Balcells, del Centro Pire- 

náico de Biología Experimental, confirmaron la primera determinación, 

estando constituido el pequeño grupo por un macho y dos hembras.

  La captura se realizó a unos 50 metros de la boca de acceso a la ca- 

verna, en zona muy húmeda, tanto en paredes, techo y suelo, como en 

el ambiente, con pequeños «gourgs» de umbral estalagmítico en sus in- 

mediaciones. El ambiente era completamente cálido y muy aislado de las 

variaciones térmicas del exterior por barreras estalagmíticas. 

Los ejemplares recogidos, junto con otros, pendían de la bóveda, a 

unos dos metros del suelo y formaban un grupo de ejemplares sueltos 

y aletargados. 

Ligeramente más al interior, también pendiendo de la bóveda, a unos 

tres o cuatro metros del suelo, existía una colonia mucho más numerosa 

e integrada, igualmente, por ejemplares sueltos. El número de los con- 

gregados era de unos cuarenta y su estado de semiletargo.